lunes, 28 de agosto de 2006
Por INRI_GADITANO a las 7:29 | Iglesia
En apenas unas semanas el principal templo de la Diócesis gaditana, la Catedral de Cádiz, cumplirá dos años continuados sin obras de restauración en su interior. Tras casi una década con trabajos permanente, gracias a las aportaciones financieras de la Junta de Andalucía, el Ministerio de Fomento y el BBVA, y una inversión global superior a los 3 millones de euros, todas las actuaciones previstas se encuentran paradas y, por el momento, desde el Cabildo se desconoce cuándo podrán reanudarse.
El cambio de Gobierno, tras las elecciones de 2004, modificaron todo el planteamiento de la presencia del Ministerio de Fomento en este templo, considerado como una de las catedrales más dañadas de todo el país motivo por el cual recibió hace unos años una aportación extraordinaria de la Fundación del BBVA que, en su momento, sirvió para arreglar los daños ocasionados por un incendio sufrido en su interior.
La línea directa entre quienes desde la Iglesia gaditana venían gestionando estas negociaciones y los nuevos directores generales de Fomento ha tenido que recomponerse sin que hasta el momento se haya concluido con la aprobación de nuevos proyectos, sobre todo cuando el Ministerio tiene sobre su mesa dos nuevas actuaciones en la Catedral, que se centran en el arreglo de la zona de la sacristía baja hoy inutilizadas, sin que haya dado respuesta alguna.
Desde el Cabildo se reconoce que "por el momento" no hay notificación alguna ni desde Fomento ni desde la Junta de Andalucía, institución que en una primera etapa sí invirtió en la Catedral y que ahora apoya proyectos en otros templos, como la misma Catedral Vieja.
"No sabemos nada ni nos han dado contestación a los proyectos que ya les remitimos hace tiempo", indica a este diario el deán de la Catedral Enrique Arroyo.
Aunque preocupa la ruptura del ritmo que se le habían dado a las obras en el primer templo, también se asume que los proyectos realizados en los últimos años han sido fundamentales para normalizar la situación del edificio, parando buena parte de su deterioro. Así se han sellado todas las entradas de humedades y se ha actuado en el exterior de la cúpula, operaciones todas ellas fundamentales. La última actuación ejecutada, la más ambiciosa en cuanto al coste de la misma pues superó el millón de euros, se centró en el interior de la cúpula de crucero, muy dañada, y en el trascoro. También reciente ha sido la restauración de la Capilla de las Reliquias, con 420.000 euros de inversión.
Otra de las mejoras que se han introducido en los últimos años ha sido la eliminación de las antiguas instalaciones de megafonía. El templo estaba literalmente cubierto de grandes altavoces. Ahora, su número se ha reducido ostensiblemente, impactan menos sobre las columnas del templo y han mejorado sustancialmente la audición de las celebraciones litúrgicas.
Reconoce Enrique Arroyo que "en su momento ya nos advirtieron de este parón en las inversiones", lo que no ha sido óbice para insistir en la necesidad de no romper el ritmo de la última década. En este sentido, hace ya unos meses el arquitecto director de la obra, Juan Jiménez Mata, resaltó la necesidad de crear un equipo de mantenimiento permanente en el templo que evite que lo que se ha ido arreglando pueda verse afectado antes de tiempo por el lógico deterioro.
Pendiente de una respuesta del Ministerio de Fomento, que desde Patrimonio del Obispado se espera obtener en un plazo no muy dilatado, el Cabildo ha desechado casi totalmente la idea de instalar una verja de protección en el exterior del templo. Esta fórmula se había planteado para evitar los destrozos que sufrían las puertas principales del templo, siempre llenan de pintadas. Ahora, indica Arroyo que se buscarán otras opciones.
También se ha reabierto la puerta destruida por un incendio hace unos años, aunque su uso más intenso dependerá de la urbanización definitiva del antiguo patio de la Casa del Obispo, dentro del proyecto denominado Entre Catedrales que diseña el arquitecto Alberto Campo Baeza.
La Catedral se ha abierto también al turismo al ceder el uso de la Torre de Poniente y la zona interior de la cúpula a una empresa privada, favoreciendo con ello la presencia masiva de visitantes que, al final, acaban accediendo al interior del primer templo de la diócesis gaditana.
FUENTE: DIARIO DE CADIZ
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