lunes, 11 de septiembre de 2006

El obispo ordena en la Catedral a dos de los cuatro nuevos sacerdotes

Por INRI_GADITANO a las 7:23 | Iglesia
El obispo de Cádiz y Ceuta Antonio Ceballos ordenó en la tarde de ayer en la Catedral a dos nuevos sacerdotes, que se unen a los dos que el viernes y el sábado recibieron el sacramento del orden en Tarifa y Barbate, Antonio Jesús Garrido Rodríguez y Francisco Jesús Fernández Alcedo, respectivamente.

Ayer fueron ordenados como presbíteros en el primer templo de la capital Miguel Ángel González Vázquez y José Manuel Roldán Núñez, en el transcurso de una celebración eucarística, a la que se sumaron junto al prelado el vicario general de la diócesis, Guillermo Domínguez Leonsegui, miembros del Cabildo Catedral y una veintena de sacerdotes, entre ellos los recién ordenados, cantando el coro de la parroquia de Santo Tomás de Aquino.

Ocupaban los bancos familiares y amigos de ambos sacerdotes, entre ellos una representación de la hermandad de la Sagrada Cena, a la que pertenece José Manuel Roldán.

Tras la liturgia de la Palabra el rector del Seminario de San Bartolomé, José Manuel Daza Tello, llamó a cada uno de los candidatos a presbítero, destacó su deseo de ser sacerdotes y solicitó al obispo que les concediera el citado ministerio en nombre de la Iglesia.

Tras la concesión el prelado pronunció la homilía en la que aludió a la alegría de la Iglesia diocesana por la ordenación sacerdotal de dos diáconos, "tras haber sido llamados por Jesús para que sean pastores con El". Luego dijo que era necesaria "una generación de apóstoles, que comuniquen al mundo lo que han visto desde su fe y que vivan su ministerio apasionadamente".

A ambos les manifestó que ser sacerdote supone una vida entregada a Jesús y les deseo que Dios los llevase siempre de su mano, "que seáis sus amigos".

A continuación los dos seminaristas prometieron obediencia al prelado y a sus sucesores postrados de rodillas ante él, que les impuso después las manos sobre sus cabezas, al igual que todos los celebrantes.

Finalmente sus vestimentas de diáconos les fueron cambiadas por las de presbíteros, fueron ungidos con el santo crisma y recibieron la patena y el cáliz, así como el abrazo de acogida del obispo y demás sacerdotes.

FUENTE: DIARIO DE CADIZ

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