La Iglesia de Santa Cruz simultanea los trabajos de restauración de tres de sus retablos, una insólita obra de rehabilitación que muestra la decidida apuesta por recuperar su esplendor
l templo con mayor historia y tradición de Cádiz se encuentra estos días convertido en un gran taller de restauración. Espacios acotados en el fondo de la nave central, dependencias catedralicias llenas de imágenes religiosas, capillas cerradas, retablos cubiertos y las ráfagas de olor a disolvente dan testimonio de la revolución que está experimentando el valioso patrimonio sacro que contiene la Parroquia de Santa Cruz.
Víctima de los achaques propios de la edad, la Catedral Vieja precisaba desde hace años de un cambio radical que poco a poco se está llevando a cabo gracias a su inclusión en el Plan de Catedrales y al proyecto Andalucía Barroca 2007, ambos promovidos por la Consejería de Cultura de la Junta y cuya aplicación se realiza en convenio con el Obispado de Cádiz. A falta de la intervención prevista en la Torre del Sagrario, los trabajos se centran actualmente en tres de sus retablos: el Mayor, el de La Coronación y el de los Genoveses. En total, hay tres equipos trabajando al mismo tiempo, más dos restauradores que de forma individual se están encargando de devolverle su aspecto original a dos imágenes pertenecientes al retablo de los Genoveses que no fueron incluidas en el plan de restauración integral del mismo.
RETABLO DE LA CORONACIÓN
Ressur S. L.
En fase de consolidación
En el lado derecho del templo, junto a la capilla que alberga la venerada imagen del Cristo de Medinaceli, se encontraba el altorrelieve de madera prolicromada que representa la Coronación de la Virgen. Una obra del napolitano Gaetano Pantalano, realizada en 1694, que ha sido desmontada y trasladada a una zona acotada dentro del propio templo, donde la empresa Ressur S.L. ha improvisado su taller de trabajo.
Bajo la dirección de Francisco García Brenes y Francisco Bazán, un equipo de restauración se ocupa de la consolidación de este retablo, que integra entre otras las imágenes del Padre Eterno, la Virgen Madre y el Cristo, recreando la escena bíblica en la que también aparece representado el Espíritu Santo. «Un ataque biológico de insectos xilófagos (carcoma) considerable, el mal estado del soporte y los numerosos repintes a los que fue sometido hace 40 o 50 años» son, según explica García Brenes, los principales daños que sufre el conjunto de la obra.
Incluida dentro del plan Andalucía Barroca 2007 -proyecto del Instituto Andaluz de Patrimonio, destinado a promover actividades que revaloricen el rico patrimonio barroco de la comunidad-, la intervención tiene un coste de más de 40.000 euros y un plazo de ejecución de 9 meses. Comenta el restaurador que, una vez que se consolide el soporte del retablo y se retiren los repintes, se analizarán las capas de policromía y «habrá que ver hasta qué punto se podrá restituir».
RETABLO MAYOR
TCR S. L.
Limpieza y repintes
«Pieza fundamental del barroco gaditano seiscentista», como la califican Juan y Lorenzo Alonso de la Sierra, la traza y ejecución de este retablo mayor corresponde a Alejandro Saavedra, quien levantó el conjunto entre 1639 y 1658. La talla de las de las imágenes las realizó Alonso Martínez y las policromó Juan Gómez Couto. A través de ellas se representa, en relieve, la Exaltación de la Cruz y, en bulto redondo, las Virtudes Teologales, el apostolado, los santos Pedro, Pablo, Servando, Germán, Basilio, Epifanio y las santas Marta y Susana. La Inmaculada que preside el retablo, en cambio, salió de las manos de Doménico Giscardi.
Una gruesa tela oculta el sistema de andamiaje que se alza frente al retablo. Allí trabajan cuatro restauradoras, una de las cuales se encuentra en una dependencia aparte, donde se ha trasladado gran parte de la imaginería.
«Los trabajos de restauración que se están desarrollando o que se llevarán a cabo son los siguientes: montaje de andamios, taller y medios auxiliares; recopilación de la documentación histórica, fotográfica y planimétrica; ensayos de idoneidad de los distintos productos a utilizar; desmontaje y apeo de las esculturas y traslados al taller; fijación de revestimientos y limpieza superficial del retablo y las esculturas; eliminación de los repintes y suciedad tenaz; desinsectación; consolidación química y reintegraciones de los distintos revestimientos; montaje de esculturas y protecciones finales», detalla Juan Carlos Pérez Ferrer responsable, junto a Sebastián Fernández Aguilera, del equipo de restauración y de la empresa adjudicataria, Tratamientos de Conservación y Restauración S. L. (TCR ).
Afirma Pérez Ferrer que «actualmente se están realizando de forma minuciosa las tareas correspondientes a la limpieza y eliminación de los repintes, con las que se logrará recuperar en gran medida la rica y luminosa decoración original, hoy tan apagada, y donde el oro, las carnaciones y los variados estofados componen un exponente del barroco gaditano».
La empresa TCR, quien ya se encargara con gran éxito de la restauración del retablo mayor de la Iglesia de San Lorenzo, cuenta con un presupuesto de 159.000 euros para ejecutar este proyecto, cuya duración está estimada en 9 meses (comenzaron a trabajar el pasado mes de septiembre).
RETABLO DE LOS GENOVESES
Pilar Morillo y Jesús Porres
Trabajos individuales
Al margen de las obras de intervención integral, que se encuentran en fase de montaje, en el Retablo de los Genoveses, dos de las imágenes que actualmente lo componen están siendo restauradas en sendos proyectos de intervención. Se trata del Cristo de la Espina y de la Virgen del Rosario de los Milagros.
El primero, un crucificado en madera policromada del siglo XVII atribuido a Francisco Villegas, está siendo tratado por la restauradora Pilar Morillo -también participa en el retablo de La Coronación- en otra de las dependencias catedralíceas habilitadas. Esta imagen, que originariamente formaba parte del desaparecido Retablo de los Vizcaínos, fue con posterioridad recolocado en el de los Genoveses.
Por su parte, Jesús Porres es quien se está encargando de devolverle su a la Virgen del Rosario de los Milagros, obra en alabastro policromado de formas manieristas, realizado a inicios del siglo XVII y que, dentro de una hornacina, tiene su lugar en la calle central del mencionado retablo.
FUENTE: LA VOZ DE CADIZ