miércoles, 20 de diciembre de 2006
Por INRI_GADITANO a las 7:58 | Noticias de la Provincia
La advocación mariana de la Esperanza tiene dos caras en La Isla: la austera de la hermandad del Silencio y la popular de la Sagrada Oración en el Huerto. Ambas dolorosas titulares estuvieron ayer, 18 de diciembre, en besamanos, como manda la tradición, para dar la bienvenida más cofrade a la Navidad. Y ambas han tenido este fin de semana sus cultos y sus pregones, en San Francisco y en la Pastora.
En uno fue el verso pausado y recitado y el dominio de la puesta en escena de José María Castañeda Luace, al que acompañaron los más jóvenes de la Banda Municipal, y en otro la prosa sincera y de corazón de un antiguo hermano del Huerto, Francisco Tito Valencia León, que se convirtió en el primer pregonero que exaltó a María Santísima de Gracia y Esperanza tras su reciente coronación canónica.
En el templo castrense de la Esperanza del Silencio recibió el homenaje de los suyos y una representativa ofrenda para esta hermandad ligada desde sus orígenes a la familia militar: un fajín de general, que le obsequió Emilio Jiménez Villarejo.
Y en la Pastora, la oratoria de un predicador lujo, el párroco de la sevillana iglesia de San Lorenzo, Juan Manuel García-Junco Caballero, se encargó de cerrar los actos del centenario del tránsito a los cielos del Beato Marcelo Spínola, titular de esta cofradía de penitencia.
Por su parte, Tito Valencia, desgranó sus vivencias en la hermandad de sus amores y, especialmente, en las tardes de Martes Santo en las que procesiona abrazado a la manigueta del palio de María Santísima de Gracia y Esperanza Coronada.
FUENTE: DIARIO DE CADIZ
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