Las molestias que originarán las obras en la parroquia de Santa Cruz, la Catedral Vieja, van encontrando soluciones de cara a hacer compatible el cierre temporal del templo con la celebración de los cultos.
En este sentido, las cuatro cofradías que radican en Santa Cruz decidieron en la tarde de ayer, en una reunión que mantuvieron con el párroco Guillermo Domínguez Leonsegui, cuáles serán sus sedes provisionales durante el período de cierre del templo, después de que los rectores de los nuevos templos hayan sido informados por Domínguez Leonsegui y hayan dado su aprobación.
Así, la iglesia de Santa María ha sido el lugar elegido por las hermandades del Perdón y Santo Entierro, que durante las obras (desde febrero hasta septiembre de este año) compartirán sede con El Nazareno. La hermandad de Sanidad ya había anunciado desde un primer momento que sus titulares serían trasladados a San Juan de Dios. Por su parte, el cambio de sede más sorprendente es el de la hermandad de Medinaceli, cuyos titulares se expondrán al culto en la iglesia de San Francisco.
Además de las sedes provisionales en las que celebrar cultos y exponer a las imágenes, la otra preocupación de las cofradías de Santa Cruz era la salida procesional, que ocasionaba problemas debido a las grandes dimensiones de la puerta de la Catedral Vieja con respecto a otros templos.
La primera de las cofradías afectadas en Semana Santa, Sanidad, ya ha anunciado que la estación de penitencia la realizarán desde la propia Catedral. El resto de hermandades aún no ha tomado una decisión definitiva al respecto, a la espera de realizar las mediciones oportunas en las puertas de sus respectivas sedes eventuales. En este sentido, Medinaceli parece tener más fácil la salida desde San Francisco y Santo Entierro intentará lo mismo en Santa María. Algo más reticente a esta posibilidad es el hermano mayor del Perdón, Manuel Garrido, que piensa en la Catedral, aunque no es seguro.
El traslado de las imágenes desde Santa Cruz hasta los nuevos templos se realizará en la semana del 5 de febrero, fecha prevista para el cierre de la Catedral Vieja.
Tranquilidad a Las Aguas
Guillermo Domínguez Leonsegui, en calidad de vicario general, ha querido enviar un mensaje de tranquilidad a la cofradía de Las Aguas, después del comunicado emitido en relación al futuro del Oratorio de San Felipe Neri.
El vicario insistió a que el Obispado es sensible a los intereses de la hermandad, pero recordó que nada se puede hacer "hasta que no se firme el acuerdo".
Fuente

iario de Cádiz.