La imagen de Nuestro Padre Jesús de la Paz lucía una túnica en terciopelo morado y su recorrido hasta la Catedral fue acompañado por numerosos fieles El obispo de Cádiz y Ceuta Antonio Ceballos leyó la última estación
La imagen del Cristo de Nuestro Padre Jesús de la Paz salió en parihuela desde la iglesia del Carmen presidiendo el Vía-Crucis que ayer estrenó la Cuaresma en Cádiz.
Las calles del casco antiguo por las que pasó la comitiva cofrade tenían una imagen bien distinta a la de este fin de semana, lejos ya del Carnaval. Y la gente guardó un respetuoso silencio en la mayoría de las calles que recorrió, que ya huelen a Semana Santa. Representantes de las hermandades y cofradías gaditanas acompañaron en su itenerario la imagen de Jesús de la Paz y, en varias ocasiones, hubo relevos entre los hermanos que portaron al titular.
Por la Alameda, Bendición de Dios, Cervantes, Zaragoza, Benjumeda, Gaspar del Pino, San Miguel, Sacramento, plaza Topete, Compañía, Santiago, plaza Catedral y doblando por Arquitecto Acero para entrar en la Catedral, donde se leyeron las estaciones de penitencia.
El Cristo lucía una capa a modo de túnica en terciopelo morado, muy elegante y llamativa, dándole un aspecto distinto al habitual, ya que suele llevar una túnica blanca y capa roja. La parihuela es obra de la Tertulia Al Palo, que la cedió a la cofradía para el Vía Crucis. El templo estaba lleno de público que aguardaba en silencio la llegada del Cristo de Nuestro Padre Jesús de la Paz, que presidía la Permanente. Allí se leyó el Vía Crucis general, recayendo la lectura de cada una de sus estaciones en una persona.
En este sentido, participaron en este emotivo acto del inicio de la Cuaresma el deán de la Catedral, el padre Enrique Arroyo, que leyó la primera estación en la crujía central del templo. La segunda estación fue leída por la periodista de LA VOZ, Mayte Huguet, en la capilla de Santo Tomás de Villanueva. Le siguió el pregonero de la Semana Santa, el padre Marco Antonio Huelga, en la capilla del Santo Ángel de la Guarda. La cuarta estación recayó en María Jesús Gómez, del grupo joven de la Permanente. El director espiritual del Consejo, el padre Pablo Daniel López leyó la quinta estación en la capilla de San Servando. En la de San Germán lo hizo el padre Rafael Fernández Aguilar, posteriormente lo hizo el miembro del Consejo, Miguel García, en la capilla de Santa Teresa y luego el hermano mayor del Carmen, Manuel Cotorruelo, en la capilla de San José. El hermano mayor del Prendimiento, Julio López Reyes, dió lectura a la novena estación en la capilla de San Juan Bautista de La Salle. La décima estación fue leída por el director espiritual de la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Paz, fray Carlos Quijano y el hermano de esta cofradía, Manuel Fernández Jaldón, relató la undécima estación en la capilla de La Adoración de los Reyes, seguido por el hermano mayor de La Borriquita, Ignacio Ortiz, cerrando el Vía Crucis, el obispo Antonio Atienza.
A las doce menos veinte, el cortejo se recogía en el Carmen acompañado por el Coro de Nuestra Señora del Pilar. Previamente, a su paso por las calles Cardenal Zapata y Enrique de las Marinas se registraron algunos problemas sin importancia por la presencia de unos andamios en las citadas vías.
FUENTE: LA VOZ DIGITAL