martes, 27 de febrero de 2007
Por INRI_GADITANO a las 8:03 | Noticias de la Provincia
La imagen de las Cinco Llagas presidió el Vía Crucis de las cofradías Devoción y recogimiento durante todo el acto piadoso
Ya era hora, esa es la verdad, de que el Vía-Crucis fuera un acto piadoso en lugar de una procesión extraordinaria. Y nadie se lo tome a mal, porque en realidad no era culpa de alguien en concreto, sino de un formato que no invitaba al recogimiento y sí al lucimiento en la calle.
Bien es cierto que a ello ha contribuido especialmente la hermandad, totalmente volcada con el acontecimiento, pero también la buena visión del Consejo de Manuel Muñoz Natera, que ha optado por recoger las catorce estaciones del Vía Crucis en la Santa Iglesia Catedral, evitando los parones anteriores en la calle para leer las meditaciones, con el consiguiente tumulto en torno a la imagen que presidía el acto.
También la propia advocación de la talla ha ayudado. Arropado por los miles de devotos que el Señor de las Cinco Llagas tiene, y con el acompañamiento del cortejo exclusivamente de hermanos en sus filas, la cofradía de San Francisco ha sabido dar un sentido espiritual y místico a un acto que pasaba por momentos de decadencia, a menos de que una imagen con gran tirón popular fuera la elegida para presidirlo.
Por tanto, acierto del Consejo, y una sincera felicitación a la hermandad, que ha conseguido que el Vía-Crucis de la Unión de Hermandades sea precisamente eso, un acto piadoso de reflexión acerca de la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Y es que cuando una hermandad se toma en serio un encargo, es obvio que los resultados tienen obligatoriamente que ser satisfactorios.
La cofradía que preside Paco Barra se tomó desde el preciso instante de su nombramiento como imagen titular del Vía-Crucis de todas las hermandades el acto como si de la propia Madrugá se tratara, y ha dado sus resultados. Los hermanos estuvieron citados una hora antes de la salida para realizar las meditaciones pertinentes que esta cofradía acostumbra a realizar antes de la salida, y el cortejo de hermanos estuvo formado por un nutrido grupo de hermanos que sacaron puntualmente su papeleta de sitio.
El Señor, con clavel rojo e iris morado, iba en las andas que para la ocasión cedió la hermandad de las Angustias, y portaba la cruz de camarín debido a las dimensiones de la de salida. Fue portado por sus costaleros, con su capataz Martín Gómez a la cabeza, y cumplió con pulcritud los horarios establecidos.
A las siete y media de la tarde se abrieron las puertas de la iglesia de San Francisco, y una gran cantidad de fieles esperaban pacientemente a que asomara el Señor por el dintel de la puerta, que lo hizo bajo un silencio sepulcral. Una hora más tarde daban comienzo las estaciones dentro de la Catedral, que terminaron con una reflexión del obispo, para el posterior traslado al Convento de San Francisco, en uno de los Vía Crucis más solemnes y bien organizados que se recuerdan.
FUENTE: LA VOZ DIGITAL
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