miércoles, 04 de abril de 2007
Por INRI_GADITANO a las 10:33 | Cofradias de Penitencia
Si el Amor no va a Alvernia, no hay problema, Alvernia va a San Francisco. Una nutrida representación de las ancianas que viven en la residencia de la calle Santiago Terry acudió ayer a la plaza del convento franciscano y vivió muy de cerca la salida y los actos previos de la cofradía del Nazareno del Amor y Nuestra Señora de la Esperanza.
El acto quizás más emotivo del recorrido de la cofradía del Amor se trasladó este año de Santiago Terry a la misma puerta del templo. La inestabilidad meteorológica llevó a la junta de gobierno de la cofradía del Amor a posponer la salida una hora y cuarto (de las cuatro y cuarto de la tarde se pasó a las cinco y media), aunque para ello hubo de suprimir la parte del recorrido que en principio le tenía que conducir a la residencia Alvernia. Los rectores de la hermandad habían pasado toda la mañana pendiente de la evolución del cielo y de los partes meteorológicos. No las tenían todas consigo, temían que apareciera la lluvia y decidieron salir directamente del templo a la calle San Francisco sin más rodeos.
PÉTALOS AL CRISTO DEL AMOR
El retraso de la salida no restó un ápice de emotividad a la aparición de los pasos de misterio y palio en una plaza de San Francisco atestada de público que a esa hora ya llenaba la calle del mismo nombre. La cruz de guía cruzó la puerta del templo poco antes de la cinco y media de la tarde y tras ella una hilera de penitentes que precedía a la presidencia y al cuerpo de acólitos que anunciaba el paso del Amor. Las ancianas de Alvernia, sentadas junto a la puerta de la iglesia, esparcieron pétalos de flores por el suelo que inmediatamente pisó el paso del Cristo del Amor. Antes de salir de la iglesia, dio la primera "levantá" el franciscano José Luis Salido, quien poco después comentaba con humor que "el año que viene voy de capataz, qué bien ha sonado el martillo".
Una vez en la plaza, y tras el desgarrador sonido de la primera saeta de la tarde, la cuadrilla de cargadores del Amor, dirigida por Ricardo Vicente Carro, dedicó su primer esfuerzo a un grupo de trabajadores que lo está pasando mal. "Listos los de atrás y va por la gente de Delphi". Aplausos en toda la plaza. Tras interpretar el himno de España, la agrupación musical Hermanos Cirineos, de Cádiz, se lanzó enseguida a la marcha Nazareno del Amor que empezó a sonar dentro de la iglesia. Detrás del paso de misterio desfiló una larga fila de penitencia.
Abrieron las secciones de la Virgen el futuro de la cofradía: un numeroso grupo de niños (algunos muy pequeños, acompañados de su madres) con velas siguió la estela que había dejado el Cristo del Amor.
SAETA DE ESPERANZA
El palio salió poco después tras la complicada maniobra que anualmente debe realizar la cuadrilla de cargadores, que sacó el paso a ruedas mientras sonaba el himno español, esta vez a cargo de la banda de música puertorrealeña Pedro Álvarez Hidalgo. Antes de cruzar la puerta, Juan Carlos Romero, vestidor de la Virgen, ordenó con emoción la primera "levantá" del paso de palio. En la plaza volvieron a caer pétalos de las ancianas de Alvernia a modo de saludo a Nuestra Señora de la Esperanza. Una nueva oración en forma de saeta puso en silencio a la plaza durante unos minutos. La procesión estaba al completo en la calle con Esperanza franciscana, la primera marcha que la banda de Puerto Real dedicó al paso de la Virgen, mandado por los capataces Javier Caro, Luis Álvarez y Manuel Lanzarote.
Los titulares de la hermandad enfilaron las calles San Francisco y Cristóbal Colón en busca del primer templo de Cádiz. Amor y Esperanza se adentraron en las calles gaditanas plenos, pletóricos, con cuadrillas entregadas y respaldados por cientos de personas. El temor a la lluvia les hizo regresar antes de tiempo al templo.
FUENTE: DIARIO DE CADIZ
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