miércoles, 04 de abril de 2007

Clasicismo y cambio, de la mano

Por INRI_GADITANO a las 10:49 | Cofradias de Penitencia
Tras un inicio titubeante porque llovió levemente, la cofradía de San Pablo completó sin problemas su salida procesional

La nubes cubrían por completo el cielo gaditano pero por la mañana en San Pablo todo era optimismo. José Luis Rodríguez, hermano mayor de esta histórica cofradía, estaba convencido de que el tiempo respetaría la salida.

Las obras que se están realizando en la casa anexa a la Iglesia de la Conversión de San Pablo, antiguamente ocupada por las religiosas Filipensas, dificultaba este año aún más la formación de la procesión. San Pablo se quedó así aún más pequeña de lo habitual. Las dimensiones del templo de la calle Ancha obligaban a restringir el acceso al mismo y establecer un exhaustivo control en la puerta. Faltaron algunas de las personas más vinculadas a la archicofradía y que siempre acuden a la cita. La hermandad de periodistas sólo pudo ser seguida en San Pablo por los miembros de este gremio que estaban trabajando. Además se optó porque los penitentes y hermanos permanecieran en la calle hasta las 17.15.

Dentro de la iglesia no existe la menor duda de que se va a realizar la salida procesional. Los nervios traicionan a un pequeño penitente que tira su cirio al suelo y lo rompe. Algunos rezan frente a los titulares a los que ya se les están encendiendo las candelerías. Están completamente formadas las secciones del Cristo y poco antes de la hora prevista para la salida llegan los cargadores del misterio. Como es habitual, el paso, que esta Semana Santa estrena el tallado de la parte posterior, va adornado con claveles rojos (sólo en su perímetro) a juego con el magnífico manto del titular que sufre irremediablemente las consecuencias del transcurrir de los años.

Con puntualidad se abre la puerta de la iglesia y se producen los abrazos y besos entre los capateces de ambos pasos. Juan Manuel López y Javier Reyes se estrenan con los martillos. Sale el cuerpo de acólitos y un grupo de pequeños monaguillos y la atención se centra entonces en la primera levantá del Cristo. Isidro Sánchez Brun es una de las personas que siempre sigue desde el templo la salida de la procesión. Vicehermano mayor de Ecce-Homo, las dos muletas que le acompañan desde hace tres años le impiden participar en el cortejo procesional. Al igual que sucediera el Martes Santo del 2006, Sánchez Brun procedía emocionado a ordenar la primera levantá del Cristo. Queda la difícil y ajustada maniobra de salida. Con mucho cuidado y muy despacio el misterio ve la luz de la calle mientras suena la marcha real. Posteriormente se encamina hacia Novena mientras que suena Ecce-Homo del maestro Escobar. Después la banda toca Requiem.

Empiezan a salir las filas de la Virgen. A las 18.15 horas salta la alarma. Ha empezado a llover y se viven momentos de desconcierto. El hermano mayor sale y entra de la iglesia. Se hacen comentarios en torno al regreso del paso de misterio y se ordena a los penitentes de la Virgen que vuelvan al fondo del templo. Pasan unos minutos y en la calle se producen aplausos y mucho movimiento. Los responsables de Ecce-Homo deciden seguir adelante porque parece que se trata de una nube pasajera.

José Luis Rodríguez, ahora algo más tranquilo, da el martillazo para la primera levantá de la Virgen de las Angustias que luce como siempre con su espléndido palio y adornada con claveles de color claro, casi blanco. Los cargadores rezan mientras se mece el paso en la iglesia. Se le quitan las patas y es movido con ruedas. La cuadrilla espera fuera para poder introducirse en su lugar. Tras el himno suena de nuevo la marcha Ecce-Homo y Angustias baja por Novena tras la estela de su Hijo.

Ya por la calle Rosario volvieron a caer algunas gotas y la marcha del cortejo se aceleró un poco para llegar cuanto antes a Catedral. El Cristo subía la rampa de acceso a la primera iglesia de Cádiz pasadas las 20.30 horas y poco después llegaba el palio.

Cumpliendo con lo establecido la cofradía de San Pablo pasaba por el Palillero. El Cristo lo hacía acompañado por las marchas que interpretaba la banda de cornetas y tambores de Nuestra Señora del Rosario de Cádiz. Sonaron Penas de Triana y Triana de Corona. La Virgen de las Angustias entró en la céntrica plaza gaditana con la marcha Ecce-Homo y después sonó Estrella Sublime. Quedaba el tramo final del recorrido. A su hora, el paso de misterio iba llegando al templo de la calle Ancha. Tras la pertinente maniobra volvía al interior de San Pablo. Lo mismo pasaba con la Virgen de las Angustias. Terminaba una salida penitencial en la que Ecce-Homo, con algunas novedades en su estilo, mantuvo su tradicionalismo.

FUENTE: LA VOZ DIGITAL

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