viernes, 06 de abril de 2007
Por INRI_GADITANO a las 1:21 | Cofradias de Penitencia
Los varales del paso de palio llevaban un lazo amarillo en solidaridad con los empleados de la factoría de automoción
De forma sorpresiva, pero esperada después de consultar los partes meteorológicos, la Cofradía de Las Cigarreras ponía la cruz de guía en la calle a las 16.45 horas, cuando lo debía hacer quince minutos más tarde. Las primeras previsiones anunciaban lluvia a las 12 de la noche, ya en la madrugada del Jueves Santo. Si adelantaban la salida y aligeraban el paso, la cofradía podría estar en la calle Plocia antes de la hora de recogida prevista.
Los hermanos de fila se iban formando en la calle Compás de Santo Domingo mientras que la cuadrilla de cargadores del paso de misterio preparaba a Nuestro Padre Jesús de la Salud para su salida por las calles de Cádiz. Algunos de estos hermanos eran muy pequeños, de apenas tres años, que iban vestidos con sus hábitos y con su capirote. Incluso algunos, aún más pequeños, iban entremezclado entre el cuerpo de acólitos.
En el interior se vivían momentos de gran emoción entre los hermanos, sobre todo el hermano mayor, Julio Oliva, que está sufriendo por la enfermedad de su pequeño nieto.
A las 16.50 los cargadores hacían la primera levantá gritando «listos y por todos nosotros», al ritmo de la marcha Nuestro Padre Jesús de la Salud. Cuando el paso se disponía a enfilar la calle Plocia, la cuadrilla no quería abandonar el convento de Santo Domingo e hicieron varias subidas y bajadas por la cuesta mientras se escuchaba la marcha Presentado a Sevilla.
Nuestro Padre Jesús de la Salud iba acompañado por más de un centenar de hermanos de penitencia, algunos vestidos con túnica y cadenas en los pies. De nuevo, un año más, el barrio se volvió a volcar con el Señor que, desde su pequeño trono mira a sus vecinos para darles su bendición y protección.
La Esperanza
Minutos después salían tras la cruz parroquial los hermanos de fila que acompañaban a Nuestra Señora de la Esperanza. Con sus túnicas blancas y capirotes verdes abrían un cortejo que cerraban las tradicionales hermanas vestidas de mantilla.
Más de treinta iban vestidas con la tradicional peineta, la mantilla y el traje negro. De todas las edades, esta cofradía quiere mantener la tradición de que las mujeres vistan de esta manera durante la Semana Santa.
A las 18.20 horas el paso de palio se presentaba ante el gran número de cofrades que esperaban la salida de la Virgen a las puertas de la iglesia de Santo Domingo. En el varal, un lazo amarillo en solidaridad con los trabajadores de Delphi de Puerto Real que perderán sus puestos de trabajo si la empresa de automoción no da marcha atrás en su pretensión de cerrar la factoría.
La marcha Cigarreras acompañó al paso de palio en su primera tirada hasta la calle Plocia, mientras que la bajada de la cuesta la hizo al ritmo de Madre Hiniesta.
Muy emotivo fue, como siempre, el paso de la Virgen de la Esperanza por la antigua fábrica de tabacos. El actual edificio que alberga el Palacio de Congresos de Cádiz aún sigue conservando ese olor a tabaco que enrollaban las mujeres gaditanas no hace tanto tiempo y del que queda, como recuerdo, un monumento junto al templo dominico.
La llegada a la plaza de San Juan de Dios se realizó bajo un fuerte sol. Cuando el reloj del Ayuntamiento de Cádiz marcaba las seis de la tarde con su sonido característico, el capataz del paso de misterio, Paco Álvarez, llamaba a sus cargadores para realizar la levantá para llegar a la Catedral. En los alrededores, un gran número de cofrades y de turistas que no quisieron perderse el paso majestuoso del misterio por esta céntrica plaza y que algunos señalan como alternativa a la Carrera Oficial.
Detrás, Nuestra Señora de la Esperanza iban llenado de alegría las calles de la ciudad con su particular belleza. A las ocho y media de la tarde, y cuando la tarde ya había empezado a desaparecer para la llegada de la noche del Miércoles Santo, la Cofradía de Cigarreras llegaba hasta la plaza del Palillero.
La subida por la calle Novena fue un momento sublime del recorrido de esta hermandad por la Carrera Oficial. La cuadrilla de cargadores llevó con paso firme, sin miedo y con elegancia al Señor. Desde el paso de palio, Nuestra Señora de la Esperanza miraba a su Hijo con mucha pena pero con la alegría de la Resurrección, el verdadero sentido de la religión cristiana.
Ya de vuelta a su barrio, por la calle San Francisco y Nueva destacaba el gran número de cofrades que deseaban ver llegar a esta hermandad a su barrio de Santa María por la calle Plocia.
Detrás, su vecino, Nuestro Padre Jesús de la Sentencia, escoltaba a la hermandad de las cigarreras, aquellas que pedían cada día porque no faltase el pan en su casa, como ahora piden los trabajadores de Delphi, para evitar que la Bahía de Cádiz quede triste y sin empleo.
FUENTE: LA VOZ DIGITAL
Comentarios