viernes, 06 de abril de 2007

El Oratorio fue testigo un año más

Por INRI_GADITANO a las 1:25 | Cofradias de Penitencia
El histórico templo de San Felipe Neri acogió la salida de Luz y Aguas y el estreno de la primera mujer capataz

Ayer el sol lucía con fuerza. Era el día de los grandes misterios de Cádiz. En el Oratorio de San Felipe Neri se celebraba por la mañana la misa de la cofradía de Luz y Aguas que por la tarde, como cada Miércoles Santo, volvería a realizar su salida procesional.

La expectación en torno a esta hermandad volvía a ser máxima. El caso es que, como sucediera en 2006, existía la posibilidad de que esta fuera la última vez que el histórico Oratorio acogiera esta cita. Pero ni hay confirmación de esta circunstancia ni el templo ha sido desacralizado, por lo que el año que viene podría ser la calle Santa Inés la primera que volviera a abrazar los tres pasos con los que cuenta esta hermandad.

El otro motivo del enorme interés que despertaba esta cofradía es la cuadrilla de mujeres que cargaba el San Juan. Elvira Almagro coordinaba este grupo de 65 cargadoras. Desde 1997 no procesionaba un paso llevado por féminas. Aquel año, en el que las hermandades pasaron por Cánovas del Castillo debido a las obras en la calle Ancha, la Virgen de Sanidad fue llevada por unas cargadoras dirigidas por Ramón Velázquez.

Cuadrilla femenina

En el interior del templo todo está preparado. Ya casi es la hora de salir y se han abierto las puertas. Aparece entonces la cuadrilla femenina. Sus caras reflejan sus distintas sensaciones. Unas jóvenes y otras no tanto expresan ilusión a la vez que nerviosismo. Muestran entusiasmo al mismo tiempo que preocupación. Ha llegado el momento de la verdad. Se acabaron las pruebas. Perfectamente equipadas van tomando posiciones bajo el paso de San Juan. Elvira Almagro controla todo lo que sucede. Se funde en un abrazo con el hermano mayor de la cofradía, José María Macías. Posteriormente hace lo mismo con Bartolomé Sánchez, al que le dice que le va a dedicar la primera levantá. Él ha sido una de las personas que ha acompañado a Elvira durante los ensayos y que ha estado a su lado y por eso ahora ella quiere agradecerle su apoyo. Da el martillazo. «Listas y al hombro», se escucha. «En el sitio», indica Almagro. Entonces le dan la vuelta al paso en el interior del Oratorio y poco a poco se va aproximando a la rampa de salida. Suenan los primeros aplausos y el golpeo de las horquillas en la madera, al compás del himno nacional se hace más intenso. San Juan Evangelista ya está en la calle. «Hacía años que yo no veía sacar tan bien este paso», comenta Macías. Y la maniobra ha sido perfecta. A continuación, las notas de Saeta acompañan el inicio del peregrinar de este santo.

Aparecen en escena los cargadores del Cristo de las Aguas con su capataz Gerardo Navarro al frente. Mientras que salen las filas de penitentes con una presidencia en la que se encuentran, entre otros, Rafael Ortega de Aguas de Cádiz.

Se le otorga una insignia al contracapataz de este misterio, Peinado. Con sólo unos cuantos hombres el paso se mueve para ser colocado correctamente para su salida. Se le quitan las patas y es tomado a pulso por fuera para poder llevarlo hasta el exterior. Especialmente delicada es la parte trasera en la que se encuentra la cruz, que, por sus dimensiones, también ha sido bajada en parte. Salvados los obstáculos el Cristo de las Aguas se encuentra en la calle y se produce la primera levantá entre los aplausos de los que se han concentrado en las inmediaciones del Oratorio.

El templo se ha quedado despejado. Faltan pocos minutos para las cinco de la tarde y ya han salido todos los penitentes que preceden a Nuestra Señora de la Luz. Entre la presidencia se encuentra Juan Miguel Núñez de la Virgen de la Luz de Tarifa, el edil Ignacio Romaní y el director gerente de Aguas de Cádiz, Aurelio Vélez que es quien da el martillazo para la primera levantá del palio. Dentro del Oratorio la banda municipal de Villalba de Alcor interpreta la marcha Virgen de las Aguas. Se aprecia entonces la gran acústica del templo gaditano. De igual forma que el Cristo, la Virgen sale a la calle y tras el himno, y mientras avanza por Santa Inés se escucha Madre Hiniesta.

Carrera oficial

Como adelantaba durante la salida José María Macías, la intención de la cofradía era intentar llevar un buen ritmo para llegar pronto al templo por si el tiempo se estropeaba. Sobre las ocho de la tarde llegaba a la Plaza de la Catedral el paso de San Juan y detrás lo hacía el misterio con la marcha Cristo de los Faroles. Después llegaba el palio que subía la rampa a la primera Iglesia de Cádiz con Reina del Mar.

Por el Palillero la hermandad desfilaría muy ordenada y correcta. Elvira Almagro y sus cargadoras mantenían la calma en uno de los momentos claves. A las once terminaba de pasar Nuestra Señora de la Luz. A partir de ahí el cortejo siguió su recorrido para llegar un año más al Oratorio de San Felipe que fue testigo de este irrepetible Miércoles Santo.

FUENTE: LA VOZ DIGITAL

Comentarios