viernes, 06 de abril de 2007

Una semana de desgarradas plegarias

Por INRI_GADITANO a las 23:08 | Cofradias de Penitencia
Dar las gracias a Dios a través del cante. Eso es lo que aseguran que hacen los saeteros cuando dirigen sus desgarradas plegarias a las imágenes que procesionan en Semana Santa.

La saeta está muy unida a esta celebración religiosa, sobre todo en Andalucía. En la capital gaditana son varios los saeteros que cada año, en estas fechas, consiguen emocionar al público que se agolpa en la calle con el propósito de ver desfilar a los titulares de las cofradías. Pero ésta no es la intención principal de los cantaores, sino la de mostrar su fe y su agradecimiento al Señor: "No canto saetas para ganarme a Dios, sino para agradecerle al más grande del mundo el haberme concedido la facultad de saber cantar, pues es con ello con lo que me gano la vida. Le doy las gracias por tener, en cierta forma, su gracia", explica la cantaora Pepi "la de Ignacio", que hace sólo cinco años que venció su pudor y se atrevió a cantar a las imágenes en la calle. Ahora asegura que mientras tenga voz no dejará de regalar oraciones cantadas a los pasos, "porque siento una cosa grandísima cada vez que les canto. Es una alegría muy grande la que me invade y también un gran orgullo", evoca.

A esta cantaora gaditana le gusta rezar con compás junto a las imágenes. A pie de obra, como dicen los propios saeteros. Al Nazareno del Amor, por ejemplo, lo espera en El Palillero; al Cristo de El Perdón, en San Francisco o ya en la plaza de la Catedral; y al Greñúo, frente a la Cárcel Vieja.

Pepi "la de Ignacio" cree que la tradición de las saetas "nunca llegará a perderse" porque "cada vez existe mayor fervor hacia la Semana Santa". Además, es consciente de que cantaores como ella o Juan Romero seguirán prestando su voz a esta celebración religiosa mientras se lo permitan sus gargantas. La de Romero lleva medio siglo emitiendo esos desgarrados rezos. El cantaor toca todos los palos de la saeta, pero se siente más cómodo asomando a sus labios la saeta carcelera, "que nació en Cádiz y que desgraciadamente se está perdiendo porque hay muy poca gente que la canta", lamenta.

Pero Romero no sólo canta, también crea sus propias oraciones, la mayoría inspiradas en el Nazareno de Santa María y la Virgen de los Dolores. Al Greñúo siempre le regala su voz desde un balcón situado frente al hospital San Juan de Dios. Allí vive, según sus propias palabras, uno de los momentos más emocionantes de la Semana Santa, y lo agradece con su cante: "Las saetas siempre me salen del corazón. Si no se sienten, es mejor no decir nada", afirma tajante.

Igual piensa Carmen Campo, que asegura poner el alma en cada saeta "porque tengo muchísima fe". Y con especial cariño guarda en su memoria la que cantó hace ya algunas primaveras al Cristo de la cofradía de la Oración en el Huerto. "Era la primera que escuchaba el Cristo tras su restauración", manifiesta orgullosa la gaditana.

A pesar de tener especial devoción por esta imagen, al igual que por la del Nazareno y el Cristo de la Misericordia, Campo asegura que son muy pocos los titulares de las hermandades que se recogen en su templo sin haberla escuchado a ella antes. O dicho de otra forma, sin haber recibido su agradecimiento.

Un agradecimiento que, insisten estos tres saeteros, es "un acto voluntario que sale del corazón", por ello se consideran incapaces de poner precio a sus plegarias.

FUENTE: DIARIO DE CADIZ

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