viernes, 06 de abril de 2007
Por INRI_GADITANO a las 23:15 | Cofradias de Penitencia
Empezó a salir en la procesión de la cofradía del Nazareno en 1960 y, desde entonces, no ha faltado ningún Jueves Santo a su cita. "Hay cofradías que nunca he visto en procesión, porque hace muchos años que no estoy en la calle la madrugada del Jueves al Viernes Santo", asegura Enrique Cabrera.
Este gaditano está vinculado a su hermandad desde pequeño. "Cuando yo era chico, mi padre tenía una tienda en la plaza de la Catedral y todos los viernes, al cerrar la tienda, me llevaba al Nazareno. Además, él salía de penitente todos los años y yo iba a verlo". Cuenta que su padre dejó de procesionar en 1958 y él cogió el relevo dos años después "de forma circunstancial", porque cuando hicieron las túnicas nuevas, a su padre le quedaba pequeña. Además, era de la Virgen y su padre salía con el Cristo. Así que decidió salir él, que es "muy mariano". "Para mí la Virgen es más que el Cristo", afirma. Y tuvo la suerte de quedarse con el sitio de su padre, saliendo desde el primer año muy cerca de María Santísima de los Dolores, justo delante del paso de palio, "acompañándola toda la noche. En el Cristo es más difícil tener ese puesto porque lleva muchas autoridades delante", apunta.
Es consciente de que las imágenes son sólo distintas representaciones de una única Virgen. Pero para él, la de su cofradía es algo especial. "No quiero compararla con nada, pero sólo digo que mi Virgen no es de un imaginero, sino de un escultor: Vassallo".
VARIOS CARGOS
Cabrera ha desempeñado varios cargos en la hermandad. En 1986-1987 fue consiliario y desde 1988 hasta 1993, mayordomo. Comenta que siendo él mayordomo se hizo el nuevo paso del Cristo y se instituyó la costumbre de que el alcalde o la alcaldesa de la ciudad custodiase el bastón donado al Nazareno durante todo el año y que el Jueves Santo se lo entregase al Cristo. En esa época, también se comenzó a celebrar el 2 de enero la fiesta del Dulce Nombre de Jesús, día en el que el Nazareno se pone en besamanos sin cruz.
"Los cinco años que fui mayordomo tuve que salir en el paso del Cristo a mi pesar, por obligación, y cuando llegábamos al callejón del Tinte, atravesaba Sagasta para ver a la Virgen por la calle Ancha y recrearme un poco. Luego volvía a la procesión. En la recogida también me quedaba viendo la Virgen. Y ahora, hasta que no entra el paso de palio en la iglesia, no me quito el capirote". En esa época, concretamente en 1991, vivió los 400 años de la cofradía y recuerda que organizaron un triduo en la Catedral.
Desde el año 1998 y hasta 2002, fue manigueta de la Virgen, pero tuvo que dejarlo por problemas de salud. También ha pertenecido al Consejo Local de Hermandades y Cofradías en 2002 y 2003.
Este gaditano quiere resaltar que "la primera salida fue circunstancial, pero ahora para mí es una gran satisfacción. Y aunque no pertenezco a la junta de gobierno, me consideran y salgo en la presidencia de la Virgen".
DEVOCIÓN FAMILIAR
Enrique Cabrera ha transmitido su devoción a María Santísima de los Dolores a toda su familia y tanto sus hijos como sus nietos son todos hermanos de la cofradía del Nazareno. También sus hermanos. "Un año salimos toda mi familia, mi mujer en la penitencia y mis seis hijos y yo, de penitentes", manifiesta. Y también ha transmitido a su descendencia la costumbre de no salirse nunca del cortejo procesional, aguantando la sed y el hambre hasta el final. "No me muevo de mi sitio desde la salida hasta la recogida".
En los años que Enrique Cabrera ha salido en la procesión del Nazareno, la cofradía nunca se ha quedado en su templo. "El año 2004, la Virgen sólo llegó hasta la calle Suárez de Salazar y nos tuvimos que volver. El Cristo llegó hasta la Catedral. El recorrido fue corto, pero salimos". De todo este tiempo, destaca el Jueves Santo del año 1985, cuando las previsiones de lluvia hicieron que la junta de gobierno decidiera que procesionara sólo el Cristo, y todas las secciones de penitentes salieron con Él. Los cargadores de la Virgen no aceptaron esta decisión e hicieron una sentada. "Yo estaba en la calle Pelota y volvimos porque sacaron por fuerza el paso de palio y nos fuimos a recoger a la Virgen. El Nazareno esperó en la Catedral y al final no llovió".
ANTIGÜEDAD
Enrique Cabrera es uno de los hermanos más antiguos de la cofradía del barrio de Santa María "y creo que el que lleva más años saliendo, sobre todo seguidos". Afirma que lo que más le gusta del cortejo es la salida del templo, la bajada por la cuesta de Jabonería y, en la recogida, cuando viene de vuelta por la calle Botica. Al preguntarle hasta cuándo seguirá saliendo, contesta: "No me he puesto fecha para eso. Este año me jubilo de mi trabajo, pero mientras pueda, seguiré saliendo en la procesión. El año que no lo haga me sentiré extrañísimo".
FUENTE: DIARIO DE CADIZ
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