viernes, 06 de abril de 2007

Subasta de la Buena Muerte

Por INRI_GADITANO a las 23:31 | Cofradias de Penitencia
A las once de la noche del Viernes Santo sale de la parroquia de San Agustín la Cofradía de Penitencia del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y María Santísima del Mayor Dolor, conocida como la del Silencio.

Fue fundada en 1895 por el conocido oftalmólogo gaditano Cayetano del Toro. La cofradía había ya salido en procesión aquel mismo año, antes de ser ratificada su fundación.

Hasta el día de hoy, la Hermandad ha sufrido una serie de vicisitudes, con más de una reorganización, destacando la realizada en 1921 cuando solo quedaban en ella 24 hermanos, con la intervención decisiva de César Pemán. Los estatutos fueron reformados en 1928 y 1947.

En el año 1835, y a raíz de la desamortización de los bienes eclesiásticos, llevada a cabo por Mendizábal, el Cristo de la Buena Muerte, que recibía cultos en la iglesia de San Agustín, fue vendido en subasta pública en la plaza de San Juan de Dios. Fue adquirido por la familia gaditana Casanova, que, transcurrido algunos años, lo devolvió a la citada iglesia.

La Virgen del Mayor Dolor fue también subastada en esa ocasión y adquirida por Dolores García Sucre, que la tuvo en su domicilio particular, en un oratorio donde se le rendía culto. Posteriormente lo recibió en Puerto Real, en casa de su hijo político, Francisco de Asís Lacoste, que luego la donó a la cofradía, saliendo en el desfile procesional de 1939.

El Santísimo Cristo de la Buena Muerte salió por primera vez en procesión el 23 de abril de 1894. Dos años antes, a iniciativa de Cayetano del Toro, entonces presidente de Diputación, se creo la Junta Administrativa para las procesiones de Semana Santa, logrando que las cofradías gaditanas adquirieran de nuevo la importancia que tuvieron cuarenta años atrás.

El Cristo de la Buena Muerte fue sometido hace 20 años a un importante trabajo de restauración que corrió a cargo del gaditano José Miguel Sánchez Peña, que en su momento declaró a Diario de Cádiz que "la responsabilidad de la restauración llegó a producirme miedo"

El trabajo consistió en una limpieza de toda la talla, en la reposición de unas pequeñas piezas localizadas en el sudario y en la restauración de los dorsos de las manos. También se eliminaron los repintados de la parte trasera del sudario, lo que hizo posible ver la sangre que lo mancha al chorrear por la espalda. Asimismo, en el sudario se repusieron trozos de cuerda que estaban prácticamente perdidos.

La talla del Cristo de la Buena Muerte es de cedro, una madera que soporta bien el paso del tiempo, teniendo en cuenta que antiguamente se exigía mucho a la hora de encargar una escultura, de forma que se indicaba que la madera fuese cortada en invierno o en otoño, incluso teniendo en cuenta las fases de la luna. "Antiguamente lo ideal era trabajar con maderas transportadas por los ríos, pues el agua dulce eliminaba la resina de un modo totalmente natural, dejándolas secar luego a aire libre", señaló Sánchez Peña a este periódico hace 20 años.

Cuenta que cuando se le encomendó el trabajo los aceptó con gran interés, a pesar de la carga de responsabilidad que conllevaba. "Lo acepté, pero a los responsables de la cofradía les dije que lo mas oportuno era constituir una comisión de restauración, de forma que la responsabilidad estuviera más repartida. No pudo ser. Lo cierto es que acepté el trabajo, y no oculto que al principio, cuando tuve la talla delante sentí miedo, pero esa sensación fue desapareciendo", dijo el escultor y restaurador gaditano.

FUENTE: DIARIO DE CADIZ

Comentarios