domingo, 08 de abril de 2007
Por INRI_GADITANO a las 18:08 | Cofradias de Penitencia
El estreno de la nueva imagen del Cristo de las Siete Palabras marca una jornada completa, en la que el temor al traicionero cielo provocó que la mayoría de las cofradías cumplieran con los horarios establecidos
La lluvia, protagonista destacada e inoportuna de la Semana Santa, ofreció una tregua al final y dejó a los cofrades disfrutar del Viernes Santo. La jornada resultó lucida tanto a nivel climatológico como cofrade, con el estreno de la nueva imagen de las Siete Palabras de Luis González Rey. El temor al traicionero cielo provocó que las hermandades regresasen a sus templos con un cierto adelanto sobre el horario previsto. Eso sí, la lluvia no apareció con intensidad pero unas pequeñas gotas se dejaron caer cuando el cortejo de las Congregaciones Marianas Ecce-Mater-Tua, se encontraba llegando a la plaza de San Juan de Dios.
Cinco cofradías hicieron estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral en un día muy distinto al de 2006, cuando la mayoría de las corporaciones se quedaron sin salir a la calle por la aparición de la lluvia y tan sólo Dolores se atrevió a desafiar a la meteorología, pero tuvo que refugiarse en la seo y regresar apresuradamente a la iglesia de San Lorenzo.
Expiración
La primavera, que ha demostrado ser caprichosa, daría un respiro a los cofrades el Viernes Santo. Lucía un magnífico y radiante sol. En la Parroquia Castrense todo estaba a punto para el desfile procesional. Hasta la Plaza del Falla y la calle San Rafael se habían acercado numerosas personas. A las 17.00 horas salía puntualmente la cruz de guía de la hermandad. Tras los penitentes crece el interés. El paso de este Cristo crucificado se aproximaba a la reja exterior del templo. Suena el himno nacional interpretado por los Polillas. Vinculada a la Guardia Civil, unos miembros de este cuerpo acompañan a esta imagen que ve la luz con la cruz algo tumbada. Tras colocarla correctamente un cofrade realiza la primera levantá dedicada a Francisco Lasaleta. Sobre el monte de claveles rojos y con una flor blanca al pie de la cruz, el Cristo de la Expiración pone rumbo hacia la calle Sagasta para salir al Campo del Sur.
Posteriomente salieron los penitentes de María Santísima de la Victoria. La cuadrilla de cargadores estaba especialmente motivada. Hace un año cumplía su veinticinco aniversario pero la lluvia había impedido la correcta celebración de esta efeméride. El impresionante paso de palio de esta hermandad, con sus gruesos varales salía a las 17.30 y seguía el caminar de su Cristo.
En Sagasta, justo delante de la Divina Pastora se pararon los dos pasos. La cuadrilla del misterio rezó un Padrenuestro antes de continuar. Los cargadores de la Virgen de la Victoria cantaron un sentido Dios te salve María con el acompañamiento de la banda de música. En ese momento la hermandad entregó en este pequeño templo gaditano un ramo de flores blancas.
Tras realizar su estación de penitencia en la Catedral, a la salida del primer templo diocesano, el antiguo capataz, Francisco Coto, ordenaba emocionado una levantá. La cofradía siguió por la carrera oficial hasta desembocar en la Plaza de San Antonio y seguir posteriomente el camino hacia su templo.
Santo Entierro
Diez horas después de que se recogiera la hermandad del Nazareno en Santa María, en la puerta conventual volvía a respirarse aroma a cofradía. Y a cofradía añeja y con solera como el Santo Entierro, pese a que se encuentre instalada en una peligrosa crisis de identidad desde hace varios años.
Los lazos de la corporación mariana con la municipal se hacen patente con la paulatina llegada de los diferentes ediles a la puerta del templo. Con señorío, los maceros que preceden a la imagen titular llegan a la iglesia acompañados por su mentor en el apartado estético, Ramón Velázquez.
En el interior se viven los lógicos nervios que preceden a la salida procesional de cualquier hermandad. En este sentido, el hermano mayor, Manuel Ortega, era tajante: «los partes son favorables y nos han dicho que no lloverá, por lo que completaremos el recorrido».
Con puntualidad se abren las puertas y la cruz de guía y las primeras secciones del reducido cortejo comienzan a avanzar camino del Campo del Sur. Juan Manuel Maza comanda el paso de la Urna, que desde hace unos años procesiona a ruedas. En Santa María se está viviendo un momento histórico, por ello cuando la joya en plata de nuestra Semana Santa se detiene delante de la Virgen de los Dolores se reza un Ave María.
La maniobra de salida resulta muy dificultosa y se viven momentos de tensión. El paso tuvo que ser enderezado ya que el farol trasero derecho impactaba con el lateral de la puerta. En el exterior expectación y silencio que da paso al sobrecogimiento que provoca el Santo Entierro, que, en esta ocasión, salía a la calle a plena luz del día.
Precediendo al paso de la Virgen de la Soledad se situaban las representaciones civiles y militares, así como la municipal encabezada por Teófila Martínez, a la que acompañaban Antonio Castillo, Juan Antonio Guerrero, José Blas Fernández y Juan José Ortiz, entre otros. La situación rocambolesca se produce cuando una hermana comienza a llamar a las cofradías que iban, teóricamente, a formar parte del cortejo. Tan sólo se sumaron Humildad y Paciencia, Prendimiento, Ecce Homo, Sentencia, Aguas, Nazareno y Perdón. La verdad es que se podía haber ahorrado ir nombrando una a una a las corporacioes porque la falta de respuesta convertía el surrealista el momento. Como curiosidad, resaltar que uno de los miembros que acudió por parte de Ecce-Homo era el candidato a la alcaldía de Cádiz por el PA, Ramón Sánchez Heredia.
Tras la primera levantá dentro del templo comienza a sonar Tus Dolores son mis Penas cuando la Virgen de la Soledad pasa por delante del palio de Dolores. Seguidamente, la banda serrana Gailín interpreta Regidor Perpetuo en homenaje al Greñuo y como muestra de afecto por la acogida en su iglesia. El instante queda brillantemente sellado con el rezo del Padrenuestro por parte del hermano mayor del Nazareno, Santiago Posada, que ordenó la levantá previa a la maniobra de salida.
A las seis y media, la Virgen de la Soledad ya está en la calle. Durante la maniobra uno de los candelabros guardabrisas perdía su coronilla. Suena Mater Mea y la Señora se encamina al abrazo de su Hijo muerto. Detrás se podía ver al que fuera hermano mayor, Juan Miguel Martín y a Pepe Valencia, todo un referente en la hermandad.
Ya en la Catedral se incorporaba a la presidencia el obispo diocesano de Cádiz y Ceuta, Antonio Ceballos, acompañado por el presidente del Secretariado Diocesano para las Hermandades y Cofradías, Alfonso Caravaca, el vicario de la diócesis, Guillermo Domínguez, el presidente del Consejo Local de Hermandades, Rafael Corbacho y el vicepresidente de este organismo, Juan Luis Granado. Poco antes de la una de la madrugada, con adelanto sobre el horario previsto, la Virgen de la Soledad hacía su entrada en la iglesia conventual de Santa Maria dejando otra imagen para el recuerdo de los cofrades gaditanos con paladar.
Dolores
El Viernes Santo en Cádiz es el día donde quizás se pueda recoger la esencia de toda una semana, con procesiones que poseen una sobriedad y elegancia dignas de admirar.
La semana ha ido discurriendo con una velocidad imparable, tan rápida que sin darnos cuenta hemos pasado de ver entrar a la Borriquita por la plaza de Mina a ver como el palio de Dolores se despedía al compás melancólico de Valle.
Como siempre en este día las calles que rodean a la iglesia de San Lorenzo se iban llenando para ver el elegante cortejo, familias al completo aguardaban el paso de la Virgen y la larga espera que se tuvo en la calle Hospital de Mujeres se vio recompensada con un andar fino y elegante, el que la cuadrilla de José Julio Reyeros regaló en la tarde del Viernes.
Desde la cruz de guía hasta el paso de palio se podían contemplar multitud de detalles, desde los servidores que acompañaban la cruz de guía, pasando por el nuevo Simpecado y el «sobretecho» de palio que también estrenaba este año.
Al palio lo antecedía un grupo muy numeroso de niños pequeños que daban el toque alegre al sobrio cortejo.
La procesión fue trascurriendo y su paso por la plaza de las Flores fue el escenario perfecto para que cientos de fotógrafos inmortalizaran el momento.
Por la calle Compañía la cuadrilla dio una muestra más de templanza y buen hacer al esquivar perfectamente el andamio que se encuentra en la esquina con Obispo Urquinaona y que está siendo testigo y protagonista de las últimas Semanas Santas.
Dentro de la Catedral la Orden al completo meditó sobre los Siete Dolores de Maria y el padre Oscar dedicó unas bonitas palabras a los Servitas.
El paso por la carrera oficial fue un ejemplo mas de cómo debe caminar una «hermandad de negro» manteniendo el cortejo una gran compostura y sobriedad, quizás no estando el público a la altura de las circunstancias en algunas partes del recorrido oficial.
Una vez pasada la rigurosidad de la carrera oficial, el palio enfiló la calle San José buscando ya su entrada en el templo.
Para el recuerdo quedará el transcurrir de la última parte del recorrido. En la esquina de San José con Solano quedó patente el lado más humano de nuestras hermandades, la cuadrilla regaló un momento mágico llegando a emocionar a todas las personas que allí se dieron cita. Las notas evocadoras de la marcha Virgen del Valle fueron el complemento perfecto para este momento que, a buen seguro, recordaremos en las venideras Semanas Santas. El paso por las últimas calles fue una muestra de buen hacer y gusto cofradiero donde los hermanos de la Orden vieron recompensados un duro año donde la parte positiva ha sido la restauración de la Virgen, aunque también se han vivido penosos momentos por la enfermedad y fallecimiento de algunos destacados miembros de la familia Servitas.
La Virgen lucía soberbia sobre su espectacular paso de palio, la imagen es el prototipo de Dolorosa gaditana, donde su mirada perdida y sus manos entrelazadas son el orgullo y la joya que todo el pueblo gaditano tiene la oportunidad de contemplar cada Viernes Santo.
Siete Palabras
En el interior del templo mercedario, el nuevo Cristo de las Siete Palabras realizado por Luis González Rey presidía el altar mayor. De esta forma el grupo escultórico quedaba completo y coherente dispuesto a presentarse a Cádiz. La formalidad caracterizó a los hermanos desde su salida hasta su regreso al barrio de Santa María. Y en la penitencia un grupo de hermanas, que caminaba tras una cruz donde se recordaba a todos hermanos de la cofradía fallecidos.
A las 20.25 horas se abrían las puertas de la iglesia de La Merced y cruzaba el dintel la cruz de guía que anunciaba el cortejo. En pocos minutos estuvo colocado en la calle con representaciones de la Cofradía de la Sentencia, entre otras hermandades. Diez minutos después llegaba la peor prueba de la tarde: realizar la maniobra de salida y presentar al Cristo de las Siete Palabras a Cádiz. La imagen salió tumbada, pero un pequeño motor en la mesa del paso enderezó la figura rápidamente. Cuando el crucificado ya estuvo en pie, los murmullos eran constantes en el barrio de Santa María sobre la nueva fisonomía del Cristo. Pero lo cierto es que aunque hay muchos hermanos que se han dado de baja de la hermandad por el cambio de imagen, el nuevo crucificado de González Rey también le ha hecho ganar adeptos y la cofradía ha ganado algunos hermanos desde su bendición. A las diez en punto entró a la Santa Iglesia Catedral dando de nuevo un ejemplo de seriedad y organización en la calle.
Buena Muerte
Los hermanos vestidos de negros, y con la cara tapada, iban llegando a la iglesia de San Agustín desde las 20.30 horas. En el interior del templo, varios carteles indicaban el lugar que tenían que ocupar en orden y en silencio. Nuevos cirios y nuevo capataz para el paso del Cristo de la Buena Muerte. El capataz que ha dirigido los pasos de los hermanos cargadores durante 13 años, Miguel Maján, cedió el testigo a Pablo Lacave dando tres golpes al martillo para simular una levantá en el interior de la iglesia de San Agustín. También el hermano mayor de la cofradía, Joaquín Fernández Repeto, pidió antes de la salida procesional que «además de la peticiones personal y las dirigidas a las personas que nos rodean, la Diócesis nos ha pedido que en nuestra oraciones también recemos por la situación de crisis laboral que vive la Bahía de Cádiz».
La portentosa imagen del Cristo de la Buena Muerte salía a la calle antes de que el reloj marcase las diez de la noche. La oscuridad sólo la rompían los flashes de las cámaras de fotografías y los focos de los operarios de cámaras de las distintas televisiones.
Mientras que la cuadrilla de cargadores realizaba la maniobra de salida del paso de palio, los hermanos que acompañaban a María Santísima del Mayor Dolor salían del patio del antiguo instituto del Rosario. La maniobra se alargó más de lo esperado, ya que los hermanos Martín emplearon casi media hora en realizar la primera levantá.
El cortejo, ya en la calle, supo discurrir con su sello característico, y a oscuras, excepto por la Carrera Oficial, llegando a la iglesia de San Agustín unos minutos más tarde de lo previsto.
Ecce Mater-Tua
Una multitud entregada aguardaba a la una de la madrugada del Sábado Santo la salida de las Congregaciones Marianas de Ecce-Mater Tua. Caras de expectación y satisfacción entre los asistentes, que contrastaban con la enorme decepción que se vivía el año pasado cuando el paso, tras atravesar el cancel de Santiago, tenía que quedarse finalmente dentro de la iglesia.
Muchos niños pequeños para las horas tan intempestivas en la que nos encontramos. Diez minutos después de la hora prevista, la bella imagen que tallara Domingo Mesa asoma ante la muchedumbre que se había trasladado, de los palcos ubicados este año en Catedral, hasta la puerta de la iglesia. Su tránsito por las calles de Cádiz, pese al carácter austero y sobrio de esta congregación que ignora al Consejo de Cofradías, tenía una significación muy especial ya que iban a celebrar el 50 aniversario de la primera salida procesional que, por las inclemencias meteorológicas, tuvieron que aplazar en 2006.
Un año más volvió a llamar la atención la ternura de una imagen que tiene una belleza difícilmente igualable en nuestra Semana Santa. Y no sólo una belleza, sino también una devoción que encuentra pocos equivalentes en las cofradías que hacen estación de penitencia en la Santa Iglesia Catedral. Basta con comprobar detenidamente el cortejo a su paso por la calle San Francisco para comprobarlo.
Su desfile volvió a dejar patente la pública manifestación de fe que hacen sus congregantes que ya habían vivido su particular Hora Santa antes del inicio de la procesión. Cuatro maniguetas, tanto delante como detrás ataviados con gatos al igual que los penitentes, realzan su carácter. Y muchas hermanas de penitencia tras la imagen realizando sus particulares plegarias en forma de rezo.
Poco antes de las cuatro de la mañana, llegaba a la plaza de San Juan de Dios. Fue entonces cuando cayeron cuatro gotas, casi imperceptibles, pero estaba claro que la incertidumbre por la lluvia quería hacerse presente en esta Semana Santa hasta el final.
FUENTE: LA VOZ DIGITAL
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