lunes, 10 de septiembre de 2007

El Nazareno inunda de fervor las calles en su salida extraordinaria

Por gaditana93 a las 14:09 | Cofradias de Penitencia
Miles de personas acompañaron al Regidor Perpetuo por el 325 aniversario de la erradicación de la peste en la ciudad

El barrio de Santa María vivió ayer un día grande. Desde primeras horas de la mañana, la iglesia conventual de Santa María se convirtió en un constante ir y venir de fieles y devotos con un ambiente más propio de la jornada del Jueves Santo. A las doce del mediodía, la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores concluyó con una solemne función los cultos que ha venido desarrollando desde el pasado viernes con motivo del aniversario de la intersección del Señor y Santa María Magdalena en la desaparición del brote epidémico que asolaba la ciudad en el año 1681. De este milagroso acontecimiento hace ya 325 años, pero la hermandad lo conmemoró ayer, 9 de septiembre, cuando el cabildo municipal de la época votó festivo el día de la Santa prometiendo asistir capitularmente a la festividad de la Magdalena en su capilla propia del convento de Santa María el 22 de julio de cada año.

La imagen del Señor, vestida con su túnica de terciopelo morado bordado en oro, y de la Magdalena presidieron el altar mayor del templo aguardando en su paso de estilo barroco la salida extraordinaria por las calles de la ciudad. La predicación de la homilía estuvo a cargo del director del secretariado diocesano de pastoral vocacional y formador del seminario de San Bartolomé, el padre Andrés Antonio Drouet Salcedo en la que intervino el coro San Martín. El delegado diocesano tuvo unas palabras de aliento y apoyo al pueblo de Barbate, que se encuentra sumido en el dolor por el naufragio del pesquero Nuevo Pepita Aurora.

Procesión

Tras finalizar la homilía, la cuadrilla de hermanos cargadores de María Santísima de los Dolores, encargada de portar la imagen hasta la Castrense, entraba en la iglesia para realizar la maniobra de bajada del paso, revestido con claveles rojos, desde el altar mayor. A partir de las cuatro de la tarde, comenzaba a entrar en el templo el cortejo formado por un gran número de hermanos de la hermandad así como las distintas cofradías e instituciones que quisieron acompañar a las dos imágenes en la importante efeméride. Entre ellas, se encontraban la Santa Cena, Sentencia, Siete Palabras, Perdón, Cigarreras, Santo Entierro, la Merced, Ecce-Homo y Columnas, y una nutrida representación municipal.

A las cinco de la tarde un tímido sol se asomaba entre el cielo nublado, instante en el que las puertas de la iglesia se abrían entre los aplausos del numeroso público que abarrotaba los alrededores del convento. Abriendo la procesión, la agrupación musical de la Sagrada Cena.

Minutos después el capataz Ángel Sáinz daba la primera levantá. A las 17.15 horas y precedido por el cuerpo de acólitos, el Regidor Perpetuo y la imagen de Santa María Magdalena cruzaban el dintel de la puerta de Santa María bajo los sones del himno real interpretado por la banda de música Enrique Galán de Rota, que fue la encargada de acompañar musicalmente el largo recorrido de la procesión que se alargó durante más de ocho horas.

En ese momento, el fervor y la devoción se apoderaron del barrio de Santa María entre vítores y las ovaciones de los fieles que lo acompañaban. El Señor, que cada viernes recibe a su pueblo en su capilla, salió para devolver esas inmensas visitas y conformar tantas plegarias como le son pedidas durante todo el año.

La primera marcha, Regidor Perpetuo, compuesta por Abel Moreno en honor al Greñúo, acompañaba al paso en su lento caminar por la calle Santa María en busca de la cuesta de Jabonería. En el hospital de San Juan de Dios la hermandad de Sanidad y el coro del Cañón esperaban para cantarle un Padrenuestro a sones de tanguillo.

Una hora después de su salida, el Cristo llegaba a la plaza de la Catedral, donde muchas personas se concentraban para ver pasar el cortejo procesional.

Momentos históricos

A partir de ese momento, se producían estampas irrepetibles y que pasarán a la historia cofrade de la ciudad por lo inédito del recorrido. Tras su paso por la calle Santiago, la imagen del Nazareno enfilaba la calle Compañía para adentrarse en la plaza de las Flores bajo la atenta mirada de cientos de curiosos que no quisieron perderse la oportunidad de fijar en sus propias retinas las imágenes memorables del acontecimiento. Y es que durante todo el recorrido la imagen estuvo arropada por miles de personas, y ni el partido del Cádiz, que jugaba en casa, restó afluencia al cortejo.

Tras su paso por la sede del Obispado de Cádiz y Ceuta, en la calle Hospital de Mujeres, la imagen partió en busca de la iglesia de San Lorenzo con la marcha Callejuela de la O donde la recibió en la puerta las cofradías de Afligidos, Sanidad, Servitas y Las Penas. En la calle Sagasta los balcones estaban exornados con telas y reposteros que hicieron más triunfal si cabe la entrada del Greñúo en el barrio de San Lorenzo.

El acto quizás más emocionante del itinerario tuvo lugar en el hospital de San Rafael, donde los enfermos y familiares, asomados en las ventanas y otros en las aceras de la calle Diego Arias, recibieron con aplausos y lágrimas al Señor de Cádiz. Allí, el médico de la clínica y hermano mayor de la cofradía de La Borriquita, Ignacio Ortiz, y el diácono, Julián Roldán, rezaron una oración por los enfermos e hicieron entrega de un ramo de flores al paso de misterio. Con el atardecer cayendo sobre la ciudad, llegaba a la plaza Fragela para situarse frente a la iglesia del Santo Ángel Custodio, junto al antiguo Hospital del Rey, donde se conserva un grupo escultórico del Nazareno y la Magdalena para perpetuar el agradecimiento de la ciudad por la erradicación de la epidemia de peste. Allí, la esperaban en la puerta la hermandad de la Expiración, Desamparados y Santo Ángel Custodio. Tras el rezo de un Padrenuestro, la comunidad parroquial de la Castrense le hizo entrega de una placa conmemorativa del acto a la hermandad del Nazareno.

A las 22.15 horas, el Regidor Perpetuo, portado por su propia cuadrilla de cargadores, que tomó el relevo a la de la Virgen de los Dolores, iniciaba su camino de regreso entre los cientos de flashes de las cámaras de fotos. Por delante aún más de cuatro horas de procesión hasta llegar a su barrio de Santa María arropado por un público si cabe más numeroso del que lo había acompañado hasta la Castrense. El itinerario de vuelta fue similar al recorrido de ida, sólo cambiado a partir de la plaza de la Catedral donde subió por Arquitecto Acero para continuar por el Campo del Sur hasta llegar a su iglesia conventual. De esta forma, se ponía el culmen a un día histórico para la cofradía donde la ciudad volvió a demostrar su devoción y afecto por una de las imágenes más veneradas de la capital.


FUENTE: LA VOZ DIGITAL

Comentarios