sábado, 13 de octubre de 2007
Por gaditana93 a las 12:34 | Noticias de la Provincia
La Esperanza fue coronada ayer por el obispo de Asidonia-Jerez , Juan del Río, y ante centenares de sanluqueños y visitantes que no se quisieron perder este acontecimiento histórico para todos los devotos de esta imagen mariana.
La talla salía pasadas las cuatro de la tarde de la basílica menor de Nuestra Señora de la Caridad -patrona de Sanlúcar- en dirección a la avenida Calzada del Ejército, donde se celebraría horas más tarde una homilía de Monseñor Juan del Río en un altar construido para la ocasión. Bajo el título María, corona de Esperanza de la Humanidad, el pastor señaló, ante la multitudinaria asamblea que participaba en el festivo acontecimiento, que “cuando celebramos los orígenes de la fe en la familia de Nazaret solemos expresar el amor a la Madre de Dios, y lo hacemos de modo especial en actos como éste de coronación canónica a una de sus imágenes más veneradas, Nuestra Señora de la Esperanza”.
El prelado indicó que “María fue coronada desde el primer instante por la gracia del Espíritu Santo” y recordó que “esta realidad sobrenatural tiene expresión visible en la tradición o costumbre que, desde antiguo, tanto en Oriente como en Occidente, se ha llevado a cabo poniendo sobre las sienes de la imagen de Santa María Virgen una corona preciosa cuyo valor no es de naturaleza material sino el del amor y el desvelo de sus hijos”. El obispo de la diócesis Asidonia - Jerez recordó que la corona de la Virgen “viene del corazón del pueblo”. Durante la homilía, el obispo diocesano señaló que “no somos nosotros lo que coronamos a la Virgen, sino que Ella, como Madre de Dios y Madre nuestra, es la corona de la Esperanza de toda la Humanidad”, y precisó que “en Ella vemos reflejados los valores más sublimes de la vida, de la entrega, de la donación total”.
En el transcurso de la homilía, la coral polifónica de Nuestra Señora de la Esperanza entonaban cánticos en honor a la Virgen, que iba a ser coronada minutos después marcando para siempre la historia de esta hermandad sanluqueña. Los asistentes aplaudieron con fervor la coronación canónica de la Esperanza, tras la cual el coro entonó el Aleluya de Georg Friedrich Haendel.
Tras su coronación canónica, la comitiva, compuesta por hermandades de gloria, asociaciones parroquiales, miembros de la corporación municipal o autoridades de los cuerpos de seguridad y militares, se dirigieron hacia la céntrica plaza de El Cabildo, lugar donde la primera autoridad local, Irene García, impuso la medalla de oro de la ciudad a la imagen mariana. Al finalizar el mismo, la talla continuó hacía la calle San Jorge y visitó a la hermandad del Rocío, las Clarisas de Regina Coelia, para continuar hacia la calle Fariñas, Don Claudio y visitar a la Hermandad de los Estudiantes. La procesión de la imagen de la Esperanza Coronada continuó hacia el barrio marinero para dirigirse hacia la Hermandad del Silencio y recogerse finalmente en su templo, la iglesia de San Nicolás.
La corona
Uno de los objetivos del proyecto iconográfico de la corona es el de personalizar los elementos para los destinatarios de la catequesis plástica que son las imágenes en la espiritualidad cristiana. En este caso se tienen en cuenta la advocación de la imagen, María Santísima de la Esperanza; la localidad en la que se encuentra y el motivo de la realización de la corona: la coronación canónica de la imagen. Por este motivo, la hermandad sanluqueña propuso a los orfebres una corona “donde nos sumamos todos los cristianos de todos los tiempos, santos y pecadores, y representados por los elementos marinos de la inmensidad del océano que es la Iglesia”. La ‘caridad’ se sitúa en la venera delantera del canasto por ser la virtud principal y más eminente a la vez que eterna, y es representada por el busto de Santa Ángela de la Cruz que contempla el crucifijo”, mientras que la ‘fe’ se sitúa en la venera trasera central del canasto. Los bustos de las cuatro virtudes cardinales, prudencia, justicia, fortaleza y templanza, aparecen en el resto de veneras del canasto, cada una con sus atributos. La virtud de la esperanza se sitúa sobre los imperiales, que aparece como una mujer que representa a la Iglesia, que se apoya en el ancla de María. Por último, remata la corona la cruz de Nuestro Señor Jesucristo vencedora sobre el orbe del mundo con la serpiente, que representa al pecado, a lo inhumano.
FUENTE: PUBLICACIONES DEL SUR
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