lunes, 29 de octubre de 2007

EL PUERTO.La construcción de Santo Domingo

Por gaditana93 a las 15:34 | Noticias de la Provincia
OS encontramos frente a un edificio que destila interés por cualquiera de sus rincones. En clave histórica, los orígenes de la construcción de este edificio se remontan al año 1657, cuando se otorgaron las correspondientes licencias que autorizaban la fundación de un nuevo convento en la ciudad. Hasta que se instala la orden religiosa en este edificio ocurren algunas curiosas circunstancias, verán. Los dominicos hacia ya bastantes años que pretendían entrar en El Puerto y la casa Ducal de Medinaceli había favorecidos sus intentos, que sin embargo siempre tropezaron con la oposición de la ciudad, respaldada por el clero secular y otras comunidades, entre la que se distinguió la de San Francisco, que tratándose de un hospicio para los religiosos que embarcaban para Indias, ofrecía en caso necesario alojar a todos los misioneros, pues celdas bastantes tenía en su monasterio.
Hubo un conato de fundación en 1634 que fracaso. Sin embargo, debido a la gran influencia de la Casa Ducal con los estamentos eclesiásticos, el 12 de mayo de 1656, Fray Pedro de Tapia, Arzobispo de Sevilla, dio licencia para la fundación del convento de Padres Dominicos en El Puerto. En virtud de ella, el padre Mayor Fray Luís de Espinosa recurrió al Padre Mayor Fray Juan Bautista Marinis, General de la Orden de Santo Domingo, pidiendo su beneplácito, permiso que concedió el 14 de octubre de 1656. Pero fue Don Antonio Juan Luís de la Cerda, Duque de Medinaceli y conde del Puerto siendo Capitán General de la Mar Océana, quien concedió por fin la ya mencionada licencia definitiva el 19 de octubre de 1657.

En principio los dominicos se instalaron en la Ermita del Rosario, que por la Cofradía que la servia llamaba de los Negritos, pero el fallecimiento del arzobispo de Sevilla, y el que la Ermita del Rosario perteneciera a la jurisdicción del Prior de las ermitas, hizo que no pudiese prosperar allí la fundación dominicana. Ante tales inconvenientes, el Duque de Medinaceli se vio obligado a comprar las casas del almirante Orellana en la calle de La Pileta y agregándole otras fincas colindantes se formo un decente convento con su iglesia provisional, a la que se traslado la comunidad el 1 de febrero de 1658, con asistencia -según las crónicas de la época-, del Duque y sus hijos, corte Ducal, clero, religiones, cabildo y numeroso publico.

Así se detalla con todo lujo de detalles en el texto 'Puerto de Santa María Ilustrado y compendio historial de sus antigüedades. 1764' de Anselmo Ruiz de Cortazar, que fue estudiado por Manuel Pacheco Albalate y Enrique Pérez Fernández:

"Por Decreto de 7 de enero de 1658 y enterado el Excmo. Sr. Duque de Medinaceli, compro para la fundación las casas en que vivía el Almirante Don Matías de Orellana y otras de José Ferrer, y mando disponer el cuadro de Nuestra Señora del Rosario, que esta actualmente en altar Mayor, el sagrario, custodia, cálices, ternos, campana, órganos y candeleros, que todo dio para la fundación, y se traslado de la expresada ermita a las casas de la calle de la Pileta, que por esta fundación dicen de Santo Domingo".

Continúa Ruiz de Cortazar: "Hizose la traslación en 1° de febrero de 1658 con solemne procesión en que asistieron todas las religiones, presidiendo vestido de Pontifical el Ilmo. Luís Camargo, Obispo de Centuria, que se hallaba en El Puerto. Había en este convento una imagen del Salvador en la forma y traje que tuvo entre los mortales, según se le apareció a la viuda Doña Marina de Escobar, que lo dio fray Luis de Espinosa, Provincial, adquirida en el expolio del Ilmo. Tapia. También había otra imagen de Santo Domingo Soriano, digna de la mayor estimación, y de ambas efigies se sabe que fueron de este convento, pero no de sus existencias". Cuestiones económicas y políticas retrasaron su finalización e inauguración solemne hasta el año 1697.

La estructura de este edificio, obra del maestro mayor de la ciudad Pedro Mateos de Grajales, se articula en torno a un claustro principal. El templo era de una sola nave, cubierta con bóveda de cañón y media naranja sobre pechinas en el crucero, con cinco capillas laterales a cada lado y tribuna a los pies. Estaba decorada con mármoles italianos, tallas doradas y pinturas al fresco.

Al lado del templo se levanto el resto del edificio, comenzándose a construir la cantería del claustro y las demás dependencias en el año 1712. Sobre el particular se decía en las crónicas de 1764 que 'es hoy convento de 40 religiosos que viven en comunidad en esta casa de Estudios de Filosofía y de Religiones observantes de su Instituto. En esta Iglesia se halla fundada la Orden Tercera de Nuestro Padre Santo Domingo, la Cofradía del Rosario y la del Niño Jesús Perdido'. El claustro, conocido como 'Patio de los Predicadores', destaca por sus armónicas proporciones. Posee dos plantas, presentando la baja arcos rebajados sobre columnas toscanas de mármol y balcones adintelados flanqueados por pilastras almohadilladas en la alta.

El convento acusa a lo largo de la segunda mitad del siglo XVIII una disminución de efectivos de su comunidad. Los censos de Floridablanca y Godoy le asignan 23 y 18.

Al igual que el de frailes mínimos de la Victoria, los recursos del convento de Santo Domingo se componían de tierras de siembras, de olivar o de viñedos, casas y tributos.

La desaparición del convento data del año 1837. La desamortización de Mendizábal producía la enajenación del edificio a los dominicos y su afectación para utilidad publica. Se contemplo en principio una doble utilización, como ayuntamiento y como cuartel. La precaria situación de las arcas municipales obligó al Ayuntamiento a solicitar el Convento para Casa Capitular, pese a que una Real Orden de 12 de julio de 1842 concedía su uso también para Cuartel de la Milicia.

Definitivamente el inmueble fue cedido por el Gobierno de la Nación al Ayuntamiento con la finalidad de establecer en él las Casas Consistoriales, como así fue hasta el año de 1897.


FUENTE: DIARIO DE CÁDIZ

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